Medicina del Dolor

Tratamiento del dolor Oncológico

Siendo más de 37 millones de personas en el mundo las que padecen de cancer; su tratamiento es prioritario, más aún sabiendo que 40% de los
pacientes oncológicos en tratamiento y el 75% con enfermedad avanzada presentan dolor como un síntoma principal.

En general, un 90 a 95% de pacientes con dolor oncológico responden bien a tratamiento farmacológico asociado a una buena terapia oncológica y un 5 a 10% requiere medidas más agresivas, obteniendo muy buenos resultados.

Hoy en día es inaceptable que un paciente sufra de dolor no controlado y son las Unidades del dolor como los Servicios de Oncología quienes disponen de los medios terapéuticos para evitarlo.

Tipos de dolor Oncológico:

1. Según la duración:

  • Agudo
  • Crónico

2. Según la intensidad:

  • Leve
  • Moderado
  • Intenso

3. Según características:

  • Nociceptivo
    • visceral
    • somático
  • Neuropático
  • Incidental o Desencadenado
  • Impredecible

4. Según etiología:

  • Infiltrado tumoral directo
  • Secundario a tratamiento oncológico
  • Dolor no neoplásico

Objetivo:

Aliviar el dolor de forma inmediata bajo un abordaje multidisciplinar y una valoración global del paciente.
Modalidades para manejo del dolor neoplásico:

  • Actuando en la patología que causa el dolor.
  • Elevando el umbral del dolor con medios farmacológicos.
  • Modulando las vías del dolor.
  • Interrumpiendo la vía dolor.

Medidas Terapéuticas:

Es importante saber que “el dolor” como experiencia sensorial y emocional comprende una serie de factores sobre los que la especialidad de Medicina del Dolor puede trabajar para controlarlo más eficientemente, en especial cuando este es crónico; teniendo 5 medidas terapéuticas:

  • Tratamientos farmacológicos: Uso de diferentes grupos farmacológicos analgésicos y coadyuvantes analgésicos para el control del dolor.
  • Tratamientos de terapia física: Terapia dirigida a aliviar el dolor mediante medios físicos, así como mejorar y recuperar funcionalidad del paciente con secuelas producto de la enfermedad o tratamientos.
  • Técnicas de enfermería: Terapia analgésica ambulatoria, recambio de bombas e infusiones.
  • Tratamiento psicológico: Técnicas de manejo de pensamientos, emociones y conductas que incrementan el sufrimiento y por ende la intensidad del dolor.
  • Técnicas intervencionistas: Procedimientos bajo guía ecográfica y de rayos-x para la localización de estructuras neuro-músculo-esqueléticas implicadas en el cuadro de dolor; sobre las cuales se realizan bloqueos con anestésicos locales y corticoides, procedimientos neurolíticos químicos o mediante radiofrecuencia, vertebroplastias; así como implante de catéteres o dispositivos implantables.