La vitamina C y la piel

La vitamina c, es al ácido ascórbico. Se encuentra principalmente en vegetales y frutas. Interviene en una serie de procesos metabólicos. Cuando los navegantes españoles llegaban a Sudamérica en la etapa de la conquista, padecían de escorbuto  por déficit de vitamina c. En la piel, la vitamina c contribuye a la formación de colágeno, esta es una proteína que se encuentra en la dermis  que es el colchón  o sustento,  da firmeza al cutis.

Hay diversos factores que contribuyen a la alteración del colágeno, lo que desencadena el envejecimiento de la piel. Por ejemplo: la radiación solar, el envejecimiento por la edad, el fumar, la desnutrición,  etc.

A medida que la piel envejece se vuelve más fina, arrugada y pierde su elasticidad. Desde hace aproximadamente 20 años se viene estudiando la vitamina c tópica.  Se ha visto su eficacia  sobre la renovación del colágeno  en muchos meses,  así como su acción antioxidante, combatiendo la formación de radicales libres. También influye disminuyendo la acción de la tirosinasa en la formación de melanina, por lo que en la práctica tiene un leve efecto desmanchante.

Los radicales libres son pequeñas moléculas que se producen al fin de procesos metabólicos del oxígeno. Cuando están en exceso pueden producir daño en los tejidos.

Por años se estudió la mejor forma de administrar vitamina c tópica. Se emplearon biopsias y estudios de microscopía electrónica, comprobándose su efectividad en prepaciones tópicas 5%. Esto se debe a que  en tabletas no llega a la piel en   concentraciones suficientes.

Las antiguas  formulaciones  locales   eran   inestables.  Actualmente hay en el mercado varios productos con concentraciones que van del 5 al 20%. Hay además presentaciones con técnica  de nanotecnología.  Los «nanosomas» son partículas diminutas de composición  afín a la piel, que permiten encapsular y transportar  dentro de ellas  diferentes principios activos.  Así  se consigue una mayor penetración y  efectividad.

Últimamente se ha puesto de moda inyectar vitamina  c  como reconstituyente  general y para mejorar la piel.  El problema es que debería haber una aplicación periódica continua y eso es impracticable.  Tampoco hay en esas concentraciones endovenosas una enfermedad reconocida para la cual este sea un efectivo tratamiento.

Por ahora quedémonos con el concepto de que la vitamina c aplicada localmente por muchos meses –diez, doce, quince meses- puede actuar mejorando la textura de la piel, que tiene un leve efecto desmanchante y también una acción antioxidante, reforzando el efecto de los filtros solares.

Dr. Humberto Costa

Dermatólogo

 

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