Hepatitis B

hígado

Los virus que afectan directamente al hígado son nominados con letras de la A a la E, difiriendo en su forma de afectar a las personas y en su modo de transmisión. Los virus A y E se transmiten por medio de agua o alimentos contaminados con heces humanas que contienen al virus, en cambio los virus de la hepatitis B, C y D son transmitidos por contacto con sangre (transfusiones de sangre, tatuajes, intervenciones quirúrgicas o dentales con instrumental contaminado) o secreciones que

contienen al virus (principalmente por vía sexual), y también lo que se conoce como transmisión vertical, es decir de la madre al niño al momento del parto.

La hepatitis B afecta a más de 350 millones de personas en el mundo, en su mayoría localizados en el continente asiático. Sin embargo en nuestro país es una infección frecuente, especialmente en algunas zonas de la selva amazónica y la sierra. Cuando la persona susceptible entra en contacto con el virus de cualquiera de las maneras mencionadas, puede producirse una infección aguda (con malestar, orina oscura, ictericia - ojos amarillos-, fiebre) o, lo que es mucho más frecuente, no presentar ningún síntoma y convertirse en portador, transmitiendo a su vez la infección potencialmente a otras personas.

La hepatitis B se queda en el organismo por el resto de la vida de la persona, en forma oculta, pudiendo causar graves daños como cirrosis hepática e incluso cáncer del hígado. Existen formas de prevenir esta infección, en primer lugar la vacunación universal, es decir vacunando a todo recién nacido, que se realiza en forma gratuita en nuestro país. Existen varias formas de presentación de esta vacuna, sola o combinada con otras. Se recomienda consultar con su pediatra o médico internista sobre la forma más conveniente de vacunación para casos específicos. Por último, se recomienda evitar contacto sexual sin protección adecuada, así como practicarse procedimientos invasivos en lugares que no garanticen seguridad.

Dr. Martín Tagle
Médico Gastroenterólogo